VERDAD
SALVADOREÑA EN CANTIDADES
En El Salvador, la edad
promedio de inicio de la vida sexual es 16.3 años, según la más reciente
Encuesta Nacional de Salud Familiar FESAL.
En la actualidad, el
31.4 por ciento de los partos corresponde a mujeres de entre 15 y 19 años, y el
27.7 por ciento de muertes maternas ocurre en adolescentes.
El 42 por ciento de las
mujeres adultas jóvenes dio a luz antes de cumplir 20 años. Esta proporción es
mucho más alta que el promedio en mujeres con menor escolaridad (66 por
ciento), y en aquellas con un bajo nivel socioeconómico (60 por ciento).
La tasa de fecundidad
adolescente en El Salvador —104 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años—
es considerablemente más alta que el promedio regional de 80 por cada mil para
América Latina y el Caribe.
El 9 por ciento de las
adultas jóvenes dieron a luz siendo aún adolescentes y solteras.
El 43 por ciento de los
nacimientos entre las adolescentes es imprevisto o no deseado.
La zona urbana del país
es la que más registra embarazos de niñas adolescentes y las causas son
multifactoriales.
Estas cantidades son la
cruda realidad e influyen radicalmente en la economía negativa de la población
salvadoreña, con éste fenómeno se promueve el subdesarrollo, la pobreza
integral.
MUERTE
DE ADOLESCENTES Y NIÑAS QUE YA SON MADRES, CASI IMPOSIBLE DE EVITAR.
La muerte materna en
embarazos en las adolescentes es otra consecuencia alarmante, ya que hay 60 por
ciento más de riesgo comparado con las madres mayores de 20 años de edad.
Refleja que las niñas y
las adolescentes siguen siendo víctimas de las ineficaces políticas públicas en
salud sexual y reproductiva.
“La deficiente salud
sexual y reproductiva es una de las principales causas de muerte de las
adolescentes en países en desarrollo”, expuso Babatunde Osotimehin, director
ejecutivo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), durante el Día
Mundial de la Juventud el 12 de agosto.
Se podría acusar a la familia, al Estado, a la
sociedad de éstas muertes, haciendo una división y clasificación de la culpa
que cada uno posee; Sin embargo, es el conjunto de éstas partes que
integralmente deben accionarse para evitar más muertes de niñas, adolescentes y
recién nacidos, incluyendo la comunidad internacional.
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